Cada vez que tomas una decisión horadas la delicada tela del espacio-tiempo, del destino, o del llámalocomoloquierasllamar. Entras una dimensión paralela totalmente diferente y nueva, que no existía anteriormente y de la que ya no puedes escapar. Es irrevocable. Y tiene consecuencias.
No tomar una decisión no cambia las cosas, pues no decidir es una decisión en sí misma. Nadie escapa de esta sutil tela de araña. Podrás creer que esto pasa por el capricho de extraños e ignotos dioses, por creencias humanas más mundanas, o más metafóricas o profundas. Podrás dejarte llevar por sentimientos, intuiciones, por tabúes. O aférrate a la racionalidad, a la costumbre. Drógate, viaje en el tiempo, hazlo todo a la vez. Da igual, el agujero ya está hecho.
Y pasa todo el tiempo.