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jueves, 28 de enero de 2016

Volarte la cabeza

          Alguien se atrevió a hablar   


Te maté. 
Te golpeeé una y otra vez, hasta que ya no pude hacerlo más. 
Usé las palabras, los hechos, la ira, las armas, el resentimiento.... 
Te maté.
Te enterré mientras escuchaba mi canción favorita. 
Te escondí y oculté entre los matorrales y mis entrañas.
Hice que desaparecias de mis mañanas, noches y tardes.
Borré y ensucié tus rasgos a base de tinta y crueldad.
Aún así te pensaba sin querer, premonitoriamente, mientras te desollaba.
Te perdí para siempre en mis recuerdos.
Acabé contigo como se acaban los mejores poemas.
Te tantas cosas que me olvidé. Y ahora que recordé, escribo.
Te mato para vivir. 
 


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lunes, 21 de diciembre de 2015

sábado, 19 de diciembre de 2015

Después de un año nos encontramos en el mismo punto

          ¿Quieres decir algo?   


Cuando llegan los finales siempre toca hacer balance. De lo bueno y de lo malo. Pero esta vez no. No quiero más balanzas. Se acabaron los equilibrios perfectos, la armonía sensata, la proporción ecuánime, la simetría, la mesura, la moderación... Ahora quiero más curvas, más líneas discontinuas, más risas, más lluvia, más aventuras. Quiero empezar a contar estrellas y acabar contándome mi vida. Que sobre la ropa y los sueños, pero que nunca falten las ganas ni los besos. Que ya es hora de empezar a equivocarse; porque equivocarse significa elegir, y elegir significa arriesgar, y arriesgar también significa ganar. Y yo quiero apostar para ganar-lo- todo.


Ahora sí que sí. 


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miércoles, 16 de diciembre de 2015

jueves, 3 de diciembre de 2015

Never get so busy making a living that you forget to make a life

          Alguien se atrevió a hablar   


A veces tienes que cerrar los ojos y quedarte a oscuras para ver las cosas claramente.

A veces necesitas dejar de analizar el pasado y pararte un rato. Dejar de planear el futuro. Dejar de pensar qué nos conviene exactamente y simplemente dejar que pase.


No estoy segura de dónde quiero ir o quién quiero ser, todo lo que sé es que dentro de unos años espero ser feliz. 


 
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domingo, 29 de noviembre de 2015

Rígido y frío

          ¿Quieres decir algo?   
Yo, señor, no soy malo pero, aun así, estoy muerto.
Rígido y frío. Así me ha encontrado el amanecer, oliendo a muerte, oliendo a muerto.
Es un olor de plástico caliente y mantequilla rancia, de callejones oscuros y periódicos húmedos; un olor extraño, anterior a la putrefacción, proscrito como la propia muerte, aunque ella sea la única certeza.
Una certeza a la que se maquilla y se peina, pero sobre todo se desinfecta y coloca en un ataúd con tapa de plexiglás para ocultar que huele; porque se puede engañar a la vista y embaucar al oído pero no hay como mentirle al olfato, la memoria del corazón.
El niño que sorprende a las primeras hormigas desfilando sobre mis ojos sin vida empieza a llorar.
Llora por mí, por sí, porque ya no le basta con apartar la mirada, ahora que reconoce a la muerte por su aroma. Le dejo mi olor, el último, sutil pero inolvidable, para que me recuerde, para que sepa, para que pierda la vergüenza a morirse.
Estoy muerto y soy la muerte y os amo. Porque he aquí la muerte, la muerte que siempre vuelve a empezar...


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