La experiencia y la historia nos enseña esto: las naciones y los gobiernos no han aprendido nunca nada de la historia, ni han actuado según algo que pudieran haber aprendido de ella.
lunes, 21 de diciembre de 2015
sábado, 19 de diciembre de 2015
Después de un año nos encontramos en el mismo punto
Cuando llegan los finales siempre toca hacer balance. De lo bueno y de lo malo. Pero esta vez no. No quiero más balanzas. Se acabaron los equilibrios perfectos, la armonía sensata, la proporción ecuánime, la simetría, la mesura, la moderación... Ahora quiero más curvas, más líneas discontinuas, más risas, más lluvia, más aventuras. Quiero empezar a contar estrellas y acabar contándome mi vida. Que sobre la ropa y los sueños, pero que nunca falten las ganas ni los besos. Que ya es hora de empezar a equivocarse; porque equivocarse significa elegir, y elegir significa arriesgar, y arriesgar también significa ganar. Y yo quiero apostar para ganar-lo- todo.
Ahora sí que sí.
miércoles, 16 de diciembre de 2015
jueves, 3 de diciembre de 2015
Never get so busy making a living that you forget to make a life
A veces tienes que cerrar los ojos y quedarte a oscuras para ver las cosas claramente.
A veces necesitas dejar de analizar el pasado y pararte un rato. Dejar de planear el futuro. Dejar de pensar qué nos conviene exactamente y simplemente dejar que pase.
domingo, 29 de noviembre de 2015
Rígido y frío
Yo, señor, no soy malo pero, aun así, estoy muerto.
Rígido y frío. Así me ha encontrado el amanecer, oliendo a muerte, oliendo a muerto.
Es un olor de plástico caliente y mantequilla rancia, de callejones oscuros y periódicos húmedos; un olor extraño, anterior a la putrefacción, proscrito como la propia muerte, aunque ella sea la única certeza.
Una certeza a la que se maquilla y se peina, pero sobre todo se desinfecta y coloca en un ataúd con tapa de plexiglás para ocultar que huele; porque se puede engañar a la vista y embaucar al oído pero no hay como mentirle al olfato, la memoria del corazón.
El niño que sorprende a las primeras hormigas desfilando sobre mis ojos sin vida empieza a llorar.
Llora por mí, por sí, porque ya no le basta con apartar la mirada, ahora que reconoce a la muerte por su aroma. Le dejo mi olor, el último, sutil pero inolvidable, para que me recuerde, para que sepa, para que pierda la vergüenza a morirse.
Estoy muerto y soy la muerte y os amo. Porque he aquí la muerte, la muerte que siempre vuelve a empezar...
Rígido y frío. Así me ha encontrado el amanecer, oliendo a muerte, oliendo a muerto.
Es un olor de plástico caliente y mantequilla rancia, de callejones oscuros y periódicos húmedos; un olor extraño, anterior a la putrefacción, proscrito como la propia muerte, aunque ella sea la única certeza.
Una certeza a la que se maquilla y se peina, pero sobre todo se desinfecta y coloca en un ataúd con tapa de plexiglás para ocultar que huele; porque se puede engañar a la vista y embaucar al oído pero no hay como mentirle al olfato, la memoria del corazón.
El niño que sorprende a las primeras hormigas desfilando sobre mis ojos sin vida empieza a llorar.
Llora por mí, por sí, porque ya no le basta con apartar la mirada, ahora que reconoce a la muerte por su aroma. Le dejo mi olor, el último, sutil pero inolvidable, para que me recuerde, para que sepa, para que pierda la vergüenza a morirse.
Estoy muerto y soy la muerte y os amo. Porque he aquí la muerte, la muerte que siempre vuelve a empezar...
miércoles, 25 de noviembre de 2015
El mundo gira y gira
Este maldito mundo sigue girando
cada vez más rápido
-aunque a veces parece
que se detiene eternamente-
La fricción que crea con el aire
acabará quemando todas las ciudades,
hasta el último cimiento.
Que arda Troya
Los deseos siguen intactos
como a los diecisiete
pero ya no soy capaz de matar a nadie
ahora solo miro
con los ojos bien abiertos
esperando que pase la tormenta
Sin embargo
después de tanto tiempo
lo que sí tengo claro
es que la poesía solo sirve
para calmar las pesadillas nocturnas.
Y de las obsesiones que voy a decir.
Bien, gracias.